Una España dividida

En España, parece que siempre estaremos divididos.

Tengo claro, de que hay posturas que son verdaderamente contrarias, y no son fruto de una rivalidad infantil, sino de una ideología totalmente diferente e incompatible. Pero de ello, son conscientes los que abanderen dicha ideología, con mayor frecuencia que la persona media que no se para a pensar en ideologías, y que se une a una de las ya establecidas porque “es la menos mala”, o por la influencia de otros, más que por decisión propia.

Hablemos de extremos.

Disponemos, por ejemplo, de medios de comunicación que son evidentemente de derechas, y de izquierdas. Dichos medios en multitud de ocasiones, se preocupan más que por la veracidad o la importancia de una noticia, de realizar un ataque abierto a la ideología contraria, mediante detalles superfluos y amarillistas.

Creo, que a estas alturas a todos nos suenan las siguientes expresiones: facha y perroflauta. Pues, ¿no son acaso expresiones de desprecio ante una ideología o colectivo? ¿No están precisamente interesados, los más cercanos a los extremos y los beneficiarios directos de determinadas políticas, en extender el enfrentamiento e incluso el odio contra los que piensan diferente?

Al hablar de esto, se me pasa por la mente rápidamente OkDiario. En ese medio, no solo se habla desde un punto de vista muy parcial, sino que se incurre en el amarillismo de realizar artículos basados sólo en la vida privada de sus rivales ideológicos, por poner un ejemplo. También ha llegado a mostrar información falsa sobre esos rivales, con el fin de desprestigiarlos y hacer que la gente los vea con malos ojos. Y ojo, que aunque sea más partidario de la izquierda, también estoy muy concienciado de que en determinados medios de izquierdas, se puede mostrar igualmente difamaciones contra sus rivales. La clave de todo, está en contrastar la información, y no confiar ciegamente en lo que una persona o medio específico diga.

Pero justo eso, de contrastar información, es algo que no suele hacer la gente. Muchos usuarios de Internet, dan “me gusta” y comparten noticias, en muchos casos de medios sin prestigio, o casos cuyo titular resalta por lo escandaloso del mismo, incurriendo en un amarillismo que quizá oculte el quid de la cuestión, resaltando sólo las consecuencias. Y justo por esto mismo, por el bombardeo de información y por su poco análisis, mucha gente ha acuñado el término de “sociedad de la desinformación” para resumir este hecho social, de nulo análisis informativo.

Siempre que un medio de comunicación o sus participantes hable de manera despectiva, centrándose en el insulto sobre el análisis de lo que realmente interesa, de la raíz de los problemas y las situaciones que son objeto de noticia, merece mínimo que se cuestione.

Cambiemos de tercio.

Tras haber hablado sobre el periodismo y la información en general, hablaré sobre los enfrentamientos sin sentido.

De pasada, hablaré sobre el fútbol. Ese deporte tan extendido en nuestro país, que fomenta los hábitos saludables, el trabajo en equipo y, como en cualquier deporte, la deportividad. Unas veces se gana, y otras se pierde, y hay que saber aceptar la derrota, así como ser moderado en la victoria. O esos deberían ser los valores que han de promoverse. Luego vemos gente de todo tipo: tanto rivales que se llevan a muerte, como gente educada y estandarte de la deportividad. Madrid contra Barcelona, motivo tanto de división como de unión, según la persona.

No tengo nada en contra del fútbol, aunque particularmente no me atraiga. Pero existe gente, que sólo por ello, tiene discusiones acaloradas. Que es tan forofa del fútbol, como para distraerse con ello sin percatarse de ciertas realidades de esta sociedad. Y ojo, insisto en que no estoy en contra del fútbol, ya que cada cual con su tiempo libre, puede hacer el tipo de actividades que les resulte más convenientes. Pero, ¿por qué el fútbol en concreto está tan extendido en nuestro país? ¿Por qué a veces se le da prioridad en los medios televisivos a una noticia futbolística, presentando dicho titular antes incluso que sucesos sobre corrupción, tragedias y otro tipo de información de carácter más general? Precisamente, es lo que sucedió hace poco con la remontada histórica del Barcelona, y su resultado 6-1.

¿Y por qué tanta promoción y fanatismo hacia el fútbol, y no otros deportes? ¿No hay acaso un interés específico en ensalzar dicho deporte, y no cualquier otro? Porque en mi humilde opinión, podría considerarse como uno de los “opios del pueblo”.

Sigamos hablando sobre factores que dividen a la sociedad.

Últimamente, existe un gran debate social, referente a ciertas posturas ideológicas. Hablaré sobre un tema que para muchos jóvenes y no tan jóvenes, usuarios de las redes sociales, no les será desconocido: feminismo. Y es que existe una gran división por parte de la gente a favor y en contra. Una división real.

Por una parte, he de decir que en la sociedad, sí existe un claro factor diferenciador de género: desde el trato que se le da a las personas, pasando por su forma de vestir, la impresión que causa una persona según su género, la forma de comportarse,…

Bien, pues a raíz de los factores que diferencian la percepción de los géneros, se producen casos de discriminación, y es algo causado por los prejuicios que arrastramos como sociedad. ¿Está mal que una mujer trabaje en una profesión que siempre ha sido “de hombres”, y viceversa? ¿Por qué los hombres han de ser de una determinada manera, y diferenciarse de las mujeres mediante gestos “de virilidad”? ¿No existen personas que sean diferentes y no incurran en los tópicos que se atribuye a cada género?

Los hombres no lloran, las mujeres son unas cotillas, unas marimandonas, los tíos son unos triunfadores si ligan con muchas, y las chicas, unas putas. Una mujer camionera es una mujer poco femenina. Los hombres odian ir de compras. Si un hombre no se ve demasiado masculino, puede dudarse de su masculinidad y la gente hasta mofarse por ello.

Todo esto, son tópicos. Ni todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres. Y es por ello, que a mí me gusta hablar de PERSONAS, sin distinción de género.

Entiendo, que históricamente se ha ninguneado a las mujeres, relegándolas a un papel secundario y poco importante en la historia. Y aún existen desigualdades, en cuanto a los cargos que ocupan, el salario, y la percepción que se tiene de las mismas. Si una mujer ocupa un alto cargo, suele salir el tópico de “a quien se habrá tirado”. Y es una lacra de la que cuesta mucho desprenderse. Y yo pregunto: ¿hay que seguir con todos estos tópicos?

A mi parecer, la labor del feminismo no es la de odiar a los hombres, sino reivindicar unos derechos que se merecen como personas. Porque da igual que seas hombre o mujer, o la orientación sexual que tengas: todos somos válidos para esta sociedad, y cada persona posee destrezas y cualidades, que deberían valorarse, ignorando el género.

Por ello, en vez de recalcar las diferencias acusando a un género de ser de cierta manera (los tópicos citados anteriormente, entre otros), yo diría simplemente que cada PERSONA es distinta, seamos de género similar o no. Todos pensamos de manera distinta, todos poseemos cualidades y personalidades diferentes, y todos vivimos en una misma sociedad, que aboga por la igualdad en cuanto a derechos y deberes de los ciudadanos.

Pero la gente, en vez de reconocer que, independientemente del género, somos iguales en cuanto a derechos, saltan con el término que odian las feministas: “feminazi”. Y lo odian porque es una manera despectiva de abordar su lucha por conseguir una verdadera igualdad, donde se libre de prejuicios al género femenino, y se lo reconozca como a cualquier persona le gustaría que la reconociesen: por sus valores personales, y no porque sea hombre o mujer.

¿Y qué sucede? Pues que hay gente que invita a insultar a un colectivo, y que ese odio se puede canalizar de vuelta, llamando “machirulos”, alienadas, y otros términos despectivos a todo aquel que esté en contra de que este colectivo, LUCHE por sus derechos. Y el odio, genera más odio.

A causa de ello, la gente pierde las formas, y termina simplemente insultándose. Por supuesto, no todas las feministas serán tan nobles como su lucha, ya que siempre hay ovejas negras en todas partes y en todos colectivos. No tiene un colectivo la culpa de que eso pase. Y ello, motiva a que la imagen del colectivo se degrade, por parte de esas pocas personas, que dan un mal ejemplo y una imagen desvirtuada de lo que es una verdadera lucha por los derechos. Y eso puede pasar, entre hombres y mujeres, ateos, católicos y musulmanes, gente de derechas y de izquierdas, gente del Madrid y del Barsa.

Esas ovejas negras, no pueden representar a un colectivo, al ser una única persona, con una opinión propia que quizá no coincida 100% con respecto otras del mismo colectivo. Es casi imposible que coincida al 100%. Y sin embargo, la gente las señala para dar a entender, que eso es el feminismo. Y si a ello se le suman los tópicos extremistas, y la mala percepción que tiene mucha gente, y que otra gente expande sobre el colectivo…

Y aquí volvemos al punto clave que quiero recalcar: la expansión del odio. El recalcar las diferencias, y el defender una posición contraria, mediante la difamación y la intención de llevar razón, por encima del debate. Y con esto no quiero simplificar las luchas que puedan tener determinados colectivos a la hora de pedir justicia y que dispongan de los mismos derechos, y de una igualdad real. Con esto quiero hacer ver, que mientras la gente discute, y se pone en contra unos con otros, hay problemas de enorme magnitud que requieren de nuestra atención. ¿Qué más le da al ciudadano medio que una persona sea transgénero, homosexual, bisexual, hombre, mujer, católico, musulmán, ateo, etc. si es un ciudadano con valores? ¿Qué nos importa a cada uno la vida privada de toda esta gente, siempre y cuando sea gente que sabe vivir en sociedad? ¿Por qué tanta diferenciación entre la gente?

Es normal que ciertas ideologías no puedan casar, y es algo muy a tener en cuenta. Pero, ¿no hay acaso gente muy interesada en expandir el odio? ¿Gente con intereses muy concretos?

Pensad en el político que se beneficia de la difamación del rival. Pensad en el empresario que sólo quiere obtener beneficios, y con ello tiene miedo de contratar a una mujer, por la posibilidad de que quiera tener algún hijo, y por ende, se dé de baja unos meses. Pensad en los beneficios fiscales que tiene la iglesia católica, su apego al gobierno y el interés de que este país sea declarado como católico en su mayoría, para beneficiarse de los impuestos de todo habitante, tanto cristianos como no cristianos. Pensad en todo aquel con privilegios, y que no quiere dejar de tenerlos.

Ahora, dicho esto, ¿por qué tanto odio al diferente? ¿A quién interesa promover ese odio? Y sobre todo, una reflexión que me gustaría compartir: ¿acaso no es un gran impedimento el odio y la división del país para poder tomar decisiones conjuntamente? ¿No es quizá, una manera de hacer que nos enfrentemos, mientras otros por encima deciden nuestro futuro?

Yo siempre seré partidario de defender los derechos de cada ciudadano, de reconocer que todos debemos disponer de igualdad de oportunidades, tengamos la situación que tengamos. Otros sin embargo, expanden el odio, y fomentan la división. ¿Conviene que este país esté dividido?

Espero sobre todo haber hecho reflexionar al lector, pues esa es mi intención principal. A otros les interesa el dogmatismo, y a mí me interesa que la gente piense por sí misma.

Sed libres.

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